Apenas un timonel en medio de la tormenta perfecta
07 de abril de 2025
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una tormenta perfecta global con su nueva polÃtica arancelaria, en el marco de la disputa con China por la hegemonÃa económica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una tormenta perfecta global con su nueva política arancelaria, en el marco de la disputa con China por la hegemonía económica. El caso es que mientras el resto del mundo intenta minimizar daños frente a esa batalla naval entre los dos mega acorazados, alejándose prudentemente del oleaje, la Argentina enfrenta esta crisis internacional en evolución con el barco en manos de un timonel que desprecia las normas básicas de las relaciones internacionales, mientras implora por fondos del FMI que sofoquen los crujidos de su economía. La semana que viene ya será mediados de abril, todo puede ser peor.
En este esquema, para seguir con las metáforas náuticas, es sabido que cuando se enfrentan dos barcos enormes, los barquitos pequeños deben tomar distancia de los acorazados porque las olas terminan por hundirlos. No importa si el oleaje es amigo o enemigo, el resultado es el mismo. El problema es que Milei tomó partido y ahí va la chalupa argentina con las velas desplegadas a tratar de pegarse al casco del mega buque estadounidense, mientras la economía local cruje.
El último sábado 5 de abril, el sociólogo y experto en política internacional Juan Gabriel Tokatlian publicó un artículo en Cenital en el que habla de la pertinencia de extrapolar la figura jurídica de la “interdicción”, que se aplica usualmente a una persona, para calificar a un país. “La interdicción se hace posible cuando Estados influyentes, actores privados poderosos e instituciones internacionales gravitantes le fijan a un gobierno una serie de condiciones, restricciones y recetas para el manejo de una situación interna”, señala.
“El país afectado (en especial, su dirigencia) es percibido como irresponsable, incapaz, inmaduro o indolente; todo lo cual conlleva a que fuerzas externas le establezcan determinados modos de comportamiento, ajuste y cumplimiento. Es bueno advertir que no se trata de un fenómeno unilateral, sino relacional: en la nación interdicta una parte de la elite avala el accionar y las exigencias de aquellas fuerzas, pues obtiene beneficios materiales y políticos. Cabe remarcar, entonces, que la dinámica descrita es notablemente funcional para importantes agentes internos e internacionales. La interdicción, así no lo parezca a primera vista, rinde ciertos frutos para algunos”, explica Tokatlian.
El sayo parece hecho a medida para explicar la situación que se observa en torno al préstamos que el FMI se apresta a darle a la Argentina, cuya primera cuota será de 8.000 millones de dólares, en lugar de los 20.000 que reclamaban Milei y su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
La semana que viene ya estaremos a mediados de abril, la fecha estimada por el Gobierno para que el Fondo Monetario Internacional libere la primera cuota del nuevo acuerdo, pero el organismo se niega a soltar más de 8.000 millones de libre disponibilidad, mientras que el Ministerio de Economía ruega por, al menos, 10.000 millones, con la esperanza de sostener con ese dinero el tipo de cambio hasta las elecciones de octubre.
El economista Héctor Torres, ex representante de Argentina ante el FMI, dijo hoy en declaraciones a Radio con Vos que “si el gobierno argentino sigue insistiendo con que le liberen más de 10.000 millones de libre disponibilidad puede que el acuerdo se demore más allá mediados de abril”. Y destacó que en el directorio del Fondo, donde Estados Unidos tiene la mayor representación, hay tensión entre los representantes europeos con el gobierno de Trump por el caos económico global que desató con su nueva política arancelaria.
Tal como se publico el último viernes en NoticiAr, las razones de este gesto de amistad limitada tiene que ver con la sugerencia, la “interdicción”, de rever la relación de Argentina con China. “Queremos que (Milei) tenga éxito”, pero sin aportar al swap (préstamo), dijo el Enviado Especial para América Latina del Departamento de Estado, Mauricio Claver-Carone.
“Queremos asegurarnos de que ningún acuerdo con el FMI termine prolongando esta línea de crédito o ese swap que tienen con China. Si hacemos eso nos estamos pegando un tiro en el pìe”, agregó el funcionario en declaraciones al diario El Observador.
“Que las medidas que pueda tomar Argentina y el programa que va a tomar llegue a un fin definitivo, porque esa línea de crédito es extorsiva, y mientras la mantengan siempre China va a poder extorsionar. Así que para nosotros la meta con el programa del FMI es que no refuerce la posición de China con esa línea de crédito. Esa es nuestra prioridad en cuestión geopolítica, pero por otra vía balancéandolo, queriendo que el presidente Milei pueda tener éxito en su gestión”, remarcó Claver-Carone.
Argentina firmó un swap con China en 2009. En 2014 se firmó un segundo acuerdo, también bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, que fue renovado en 2017, ya con Mauricio Macri como presidente, y complementado a fines de 2018, cuando la economía del gobierno del PRO comenzó a hacer agua.
En 2020, durante la gestión de Alberto Fernández, se oficializó un nuevo convenio con Beijing que llevó el intercambio a de 18.500 millones de dólares. Y, finalmente, En junio de 2023 hubo un nuevo acuerdo para reactivar el swap por 35 mil millones de yuanes, por lo que nuestro país fue autorizado a utilizar US$ 5 mil millones para afrontar importaciones, pagar deuda o intervenir en el mercado cambiario para evitar un incremento brusco del tipo de cambio.
Ese acuerdo está vigente y tiene vencimientos en 2026. Si Argentina decidiera cortar brutalmente la relación, cosas bastante difícil porque hay inversiones de empresas chinas en varios rubros, sobre todo en energía, también una base china en territorio argentino, pero además, China es una de los principales destinos de las exportaciones argentinas. En otras palabras, la chalupa argentina tiene muchas posibilidades de convertirse en uno de los escenarios de la guerra comercial entre los dos mega acorazados.