Oficialmente muertos
20 de octubre de 2025
La Argentina “muerta” de Milei se enfrenta al próximo domingo a una elección en la que el gobierno, preso de su estilo, decidió que sea a todo o nada.
“Argentina está luchando por su vida, se están muriendo”, dijo Donald Trump para explicar las razones del salvataje de su gobierno al de Javier Milei, al que considera como un “amigo” que “está haciendo las cosas bien”, lo que contradice el diagnóstico fatal del jefe del jefe del gobierno argentino.
Más allá de la exageración –a pesar de la recesión Argentina, comparado con muchos otros países, está lejos de morir- Trump intenta explicarle a sus votantes por qué gasta dinero en salvar a un país que compite con Estados Unidos en los mercados internacionales de commodities.
El tema es que si el líder del gobierno que filantrópicamente rescata a la pobre Argentina la da por muerta es difícil que los mercados confíen en una resurrección. El dólar oficial se mantiene apenas unos pesos por debajo del techo de la banda cambiaria y la sensación de que habrá una devaluación tras las elecciones del domingo no cede.
La Argentina “muerta” de Milei se enfrenta al próximo domingo a una elección en la que el gobierno, preso de su estilo, decidió que sea a todo o nada. Tiene a su favor que las fuerzas de oposición, comenzando por el peronismo, se presentan totalmente atomizadas en el mapa nacional, y eso le puede dar a los La Libertad Avanza (LLA) el argumento ficticio de ser el más votado en la cuenta nacional.
“El primer interrogante es qué listas se deberán sumar en la conferencia peronista: ¿los disidentes del PJ oficial, como Sergio Leavy en Salta? ¿los gobernadores peronistas pero que hacen rancho aparte como Osvaldo Jaldo en Tucumán o Raúl Jalil en Catamarca? El segundo interrogante será para Provincias Unidas porque hay adherentes al espacio que van con otras denominaciones como, por ejemplo, el radical Roberto Sánchez en Tucumán, actual diputado nacional”, explicó en su análisis semanal el consultor político Carlos Fara.
También se podrán hacer otras cuentas, como será ver la performance de las listas de los gobernadores que hasta hace poco fueron aliados del Gobierno central y hasta que se hartaron de los destratos económicos y de las pretensiones de hegemonía política de LLA que desplegó con dudoso sentido estratégico Karina Milei.
Otra cuenta posible es ver qué porcentaje de los votos generales consigue reunir LLA. A grandes rasgos, si consigue superar el 40% sería un exitazo y si queda por debajo del 30% sería una derrota. Ese será el dato fundamental para ver si el presidente de la Argentina a punto de fenecer, según Trump, tendrá la fuerza para hacer los cambios que le exigen sus benefactores de EEUU.
Esos números serán los que indiquen cuán lejos queda el oficialismo de asegurarse bancadas de al menos un tercio en las cámara de Diputados y de Senadores, que es el número mágico para evitar que le vuelvan a ratificar leyes vetadas o que se apruebe, por ejemplo, un juicio político.
Según un análisis de la revista Parlamentario, la bancada oficialista en Diputados podría reunir 78 legisladores, cuando hacen falta 86, y entre 14 y 18 senadores, lejos de las 24 bancas que se necesitan para tener un tercio del cuerpo de 72 miembros.
Es decir que, en el mejor de los casos, se abriría un tiempo de negociación política, en la que LLA no se ha destacado por su habilidad. Además “eso convertiría a un interbloque de Provincias Unidas en el gran árbitro de la política argentina, si es que se articulan y no les ganan los egos”, observó Fara sobre este aspecto.
En este esquema se entiende el rol que podrá jugar Barry Bennet, el asesor de Trump devenido por estos días en una suerte de virrey, que busca darle gobernabilidad a Milei operando a cielo abierto sobre los potenciales aliados en el Congreso y con los gobernadores.
Los días que quedan hasta las elecciones del domingo serán agitados y pródigos en exabruptos y barbaridades, pero lo que le espera al país a partir de la semana que viene es una incógnita temible.

