Milei, un ilusionista que marcha hacia la suma del poder público
28 de febrero de 2025
Mal que le pese a quienes no lo votaron, la estrategia del presidente Javier Milei para alcanzar sus objetivos es eficiente. Como un ilusionista, arremete con temas de fondo, como la ampliación por decreto de la Corte Suprema, y abre polémicas paralelas que mantienen a la población y a la lamentable oposición ocupadas.
El por ahora presidente de la Corte, Horacio Rosatti, se olvidó de que dijo que no le tomaría juramento a nadie designado por decreto y juramentó a Manuel García Mansilla, que había dicho que no estaba de acuerdo con una designación por decreto.
El único gesto fue postergar para un próximo acuerdo la juramentación del polémico Ariel Lijo, porque él y Carlos Rosankrantz no están de acuerdo con que asuma sin renunciar a su cargo de juez federal. Pero en los hechos ambos cortesanos ya cedieron a los deseos del Poder Ejecutivo.
Así Ricardo Lorenzetti, el autor intelectual de la movida para darle al gobierno una mayoría automática en la Corte, como en los tiempos del expresidente Carlos Menem, esperará a que Lijo asuma para formar una nueva mayoría que, bajo su presidencia, pueda socorrer al Ejecutivo en los temas más candentes.
El esquema, según funcionaba en el menemato, era dejar que la oposición cacareara en los tribunales hasta llegar a los fallos de segunda instancia -en muchos casos un acting acordado previamente-, para entonces aplicar el mecanismo que se recuerda como “per saltum”.
Ese mecanismo, que le habilitó a Menem las privatizaciones, entre otras cosas, consistía en que la mayoría automática de la Corte resolvía en una acordada avocarse a un tema “trascendental para el Estado” para darle vía libre.
Por ejemplo, si esa mayoría automática estuviera funcionando hoy, y va en ese camino, podría avocarse a la privatización total o parcial del Banco Nación, a partir de la conversión de la entidad en Sociedad Anónima, por la vía del decreto.
Es decir, con la Corte Suprema colonizada y la oposición parlamentaria disgregada y, en parte, rendida vergonzantemente a las plantas del León, el riesgo de tener un Presidente con la suma del poder público es casi una realidad.
En el medio, la recorte de los subsidios a las personas con diversas capacidades diferentes quedó en firme luego del escándalo que se desató porque la resolución de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) hablaba de “idiotas”, “imbéciles” y “débiles mentales”.
Con toda razón, diversas entidades rechazaron la decisión y la terminología utilizadas. Parte de la clase política se hizo eco de esto. El gobierno separó a “los responsables” del error conceptual, pero el efecto de la motosierra sigue intacto.
Otro foco de polémica es la sucesión de hechos de inseguridad en la provincia de Buenos Aires, en el marco de la pelea por fondos entre el gobierno nacional y el nuevo adversario elegido por la Casa Rosada, el mandatario bonaerense Axel Kicillof.
El mandatario bonaerense -quien además capea un frente de tormenta interno con la titular del PJ, Cristina Fernández de Kichner-, se quejó esta semana de que desde el mundo libertario quieren “hacer política con el sufrimiento de la gente”.
La respuesta de Milei fue feroz y, aunque se supone que inviable, destinada a instalar otra pantalla polémica. Le dijo a Kicillof que renuncie y habló del “intervenir” la provincia para solucionar el problema de la inseguridad.
La inseguridad es un problema multicausal y de larga data, que se agravó con la falta de fondos para las fuerzas de seguridad, pero que mucho tienen que ver con el retiro del Estado de su rol de control en temas como el narcotráfico.
Mientras todo esto se sustancia, en el plano interno, a lo que se suman las iniciativas que dará a conocer Milei este sábado en la apertura de sesiones ordinarias, el escándalo internacional por la presunta estafa de la criptomoneda $Libra sigue su curso y puede darle más de un dolor de cabeza al mandatario.
La presunta estafa se investiga en oficinas del gobierno estadounidense y también en anunciadas presentaciones judiciales tanto en tribunales de Nueva York, como en otros países.
Esta semana se comenzaron a mover los fondos de $Libra y hay muchos sectores de interés siguiendo la ruta de ese dinero que, se presume, puede ocultar un blanqueo de dinero y activos.
El fuerte respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dan aire a Milei y podría postergar los efectos negativos de la “difusión” por parte del Presidente de una cripto que tiene todos los elementos para sospechar de una estafa. Pero la historia demuestra que todo lo que sube termina por bajar con la misma o mayor velocidad


